Información acerca de Ilustradores Ecuador

En 2002 nos reunimos por primera vez un grupo pequeño de ilustradores con una sola intención, reconocernos.

Desde entonces, somos los propietarios del nombre www.ilustradoresecuador.org y otras variantes. Y con la intención de representar bien ese nombre, nos hemos reunido nuevamente en 2010 para crear una organización que agrupe, represente y provea de información a todos los ilustradores profesionales ecuatorianos y a los residentes en Ecuador.

Nosotros concordamos en estos principios:

1. Soy un autor
Mi trabajo consiste en crear imágenes; mi compromiso es que cada una de mis obras sea un producto original, pero mi obra es pública y me compromete no sólo como artista, sino también como persona. Es por ello que: Soy responsable de mi obra. Nunca acepto trabajos que vayan en contra de mis principios ni atenten contra los derechos de otros autores.

2. La ilustración es mi forma de ganarme la vida
Soy un profesional y ofrezco mi trabajo a cambio de una retribución económica. No importa el nombre que se le de a mi remuneración, anticipo, tarifa o porcentaje. Mi trabajo SIEMPRE debe ser remunerado. Sé que si alguien quiere publicar mis imágenes es para obtener algún beneficio con ello, NUNCA para hacerme un favor. Quiero que me elijan por mis características técnicas o artísticas, no por resultar cómodo o barato. La profesionalidad es un concepto que, junto con el de autor, tengo siempre presente, incluso antes de cerrar en firme un trato; por ello, mi cliente debe saber que una prueba es un encargo. Exige tiempo y trabajo, por lo tanto debe ser pagada.

3. Conozco lo que puedo ceder
Nadie puede explotar mi obra sin mi consentimiento (Art. 20). Quien compre mi original no podrá, por este mero hecho, publicarlo (Art. 8). A cambio de una retribución, puedo ceder la parte de mis derechos que la Ley denomina de explotación: la reproducción, distribución, comunicación pública y transformación (Art. 20), pero el soporte donde yo plasmo mi obra, los originales, bocetos, maquetas, etc., que he realizado, me pertenecen. Por lo tanto exijo la devolución de mis originales al acabar las tareas de reproducción.

4. También lo que no puedo ceder

Como autor me corresponden legalmente una serie de derechos, algunos de ellos irrenunciables. Nadie puede atentar contra mi obra alterándola, modificándola o deformándola en perjuicio de mi reputación. Puedo ceder algunos de estos derechos, pero no podré renunciar nunca a la autoría de mi obra (Art. 18). Por tanto, exijo el reconocimiento de mi condición de autor y hago que mi nombre, junto con el © (derecho de reproducción), en su caso, aparezca en todos los ejemplares de mis obras cuando lo considero necesario.

5. El valor de mi obra es proporcional

En el momento de otorgar un valor económico a mi trabajo, sólo tengo una regla universal: A más difusión, más remuneración. No hay precios absolutos, pero respeto los precios referenciales de mi Red. El auténtico valor económico de mi obra es el número de veces que será reproducida y/o el alcance de su difusión. Lo que yo gano con mi obra debe ser proporcional al beneficio económico que obtenga la empresa que la explote (Art. 20). En los trabajos de edición y en los que necesiten un período de tiempo largo para su realización, cobro del editor una cantidad por el encargo, como anticipo a cuenta de mis derechos.

6. Controlo la explotación de mi obra

El contrato es el medio legal para regular la explotación de mi obra. Procuro siempre no iniciar un trabajo sin antes haber suscrito un contrato o documento similar. Un contrato es un acuerdo entre dos partes y su firma ha de ser voluntaria: por ello, solicito siempre una copia y me tomo el tiempo necesario para analizarlo e introducir los cambios que sean precisos antes de aprobarlo, y pido a mi Red cuantos consejos o aclaraciones creo oportunos. Cuando trabajo en campos donde no es habitual el uso de contratos, utilizo otros medios para controlar la cesión: presupuestos, orden de pedido, facturas, etc., en los que hago constar todos los datos relativos a la misma: tipo de trabajo, alcance de la publicación, tiempo de vigencia del encargo, aplicación y destino final de la obra… etc.

7. Diferencio los contratos
Cuando mi trabajo va a ser publicado en dos o más modalidades de edición (por ejemplo cómic y dibujos animados), nunca las contrato todas en el mismo documento, sino que suscribo un contrato distinto para cada modalidad de explotación (Art. 45). Rechazo cláusulas del tipo “… y en cualquier otro medio de reproducción o difusión“, cuando ya hay un método pactado. A cambio puedo ofrecer al cliente, editor o productor una cláusula donde se disponga a su favor un derecho de preferente adquisición. Sé que cláusulas que comprometan la explotación de mi obra por sistemas no inventados o desconocidos en el momento de la contratación, son contrarias a la Ley (Art. 45 y 47).

8. Conozco las leyes

Estoy informado de las leyes que regulan y protegen los derechos de autor, y de las directrices específicas de cada sector, como la referente a Los contratos publicitarios (Art. 79), así como de las normativas internacionales que pueden regir incluso en países que no disponen de Ley propia y que se aplican por igual a nacionales y extranjeros, domiciliados o no en el Ecuador (Art. 2). Evito de este modo infringir la Ley sin saberlo, así como que otros vulneren mis derechos.

9. Pertenezco al gremio de ilustradores profesionales
Pongo todos los medios para que mi relación laboral sea lo más fluida posible. Contacto con otros profesionales del sector y con mi Red para informarme de los contratos-tipo, precios y condiciones del mercado. Si alguna vez se vulneran mis derechos no me lamento: reivindico. Es mi derecho y es mi deber. Reclamar lo que es justo no equivale a perder el trabajo; equivale a no perder la dignidad.

El presente texto es parte de las Nueve normas de oro para el ilustrador profesional avaladas por la Fadip y la APIC y ha sido modificado para contextualizarlo con la Ley de Propiedad Intelectual vigente en Ecuador.


Los artículos citados o referenciados en estos principios están extraidos de la actual LEY DE PROPIEDAD INTELECTUAL (Codificación No. 2006-013), vigente en Ecuador
 
Art. 2.- Los derechos conferidos por esta Ley se aplican por igual a nacionales y extranjeros, domiciliados o no en el Ecuador.

Art. 8.- La protección del derecho de autor recae sobre todas las obras del ingenio, en el ámbito literario o artístico, cualquiera que sea su género, forma de expresión, mérito o finalidad. Los derechos reconocidos por el presente Título son independientes de la propiedad del objeto material en el cual está incorporada la obra y su goce o ejercicio no están supeditados al requisito del registro o al cumplimiento de cualquier otra formalidad.

Art. 18.- Constituyen derechos morales irrenunciables, inalienables, inembargables e imprescriptibles del autor:
a) Reivindicar la paternidad de su obra;
b) Mantener la obra inédita o conservarla en el anonimato o exigir que se mencione su nombre o seudónimo cada vez que sea utilizada;
c) Oponerse a toda deformación, mutilación, alteración o modificación de la obra que pueda perjudicar el honor o la reputación de su autor;
d) Acceder al ejemplar único o raro de la obra que se encuentre en posesión de un tercero, a fin de ejercitar el derecho de divulgación o cualquier otro que le corresponda; y,
e) La violación de cualquiera de los derechos establecidos en los literales anteriores dará lugar a la indemnización de daños y perjuicios independientemente de las otras acciones contempladas en esta Ley.

Art. 20.- El derecho exclusivo de explotación de la obra comprende especialmente la facultad de realizar, autorizar o prohibir:
a) La reproducción de la obra por cualquier forma o procedimiento;
b) La comunicación pública de la obra por cualquier medio que sirva para difundir las palabras, los signos, los sonidos o las imágenes;
c) La distribución pública de ejemplares o copias de la obra mediante la venta, arrendamiento o alquiler;
d) La importación; y,
e) La traducción, adaptación, arreglo u otra transformación de la obra.
La explotación de la obra por cualquier forma, y especialmente mediante cualquiera de los actos enumerados en este artículo es ilícita sin la autorización expresa del titular de los derechos de autor, salvo las excepciones previstas en esta Ley.

Art. 45.- Las diversas formas de explotación de una obra son independientes entre sí y, en tal virtud, los contratos se entenderán circunscritos a las formas de explotación expresamente contempladas y al ámbito territorial establecido en el contrato. Se entenderán reservados todos los derechos que no hayan sido objeto de estipulación expresa, y en defecto de disposición sobre el ámbito territorial, se tendrá por tal el territorio del país en donde se celebró el contrato.
La cesión del derecho de reproducción implicará la del derecho de distribución mediante venta de los ejemplares cuya reproducción se ha autorizado, cuando ello se deduzca naturalmente del contrato o sea indispensable para cumplir su finalidad.

Art. 47.- Sin perjuicio de lo prescrito respecto de las obras creadas bajo relación laboral de dependencia, es nula la cesión de derechos patrimoniales sobre el conjunto de las obras que el autor pueda crear en el futuro, a menos que estén claramente determinadas en el contrato y que éste no exceda de cinco años.
Es igualmente nula cualquier estipulación por la cual el autor se comprometa a no crear alguna obra en el futuro.

Art. 56.- El contrato de edición terminará, cualquiera que sea el plazo estipulado para su duración, al agotarse la edición.

Descarga completa la Ley de Propiedad Intelectual.pdf

Puedes también descargar el Código de Buenas Prácticas Profesionales en las Artes Visuales de la Asociación de Artistas Visuales de Catalunya [AVC] y la charla Los Ilustradores y el derecho de autor de la Dra. Mariela Mosnaim (Argentina)


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